- II -

By Pedro de Padilla

Del tiempo, el movimiento acelerado,

ni la más dura y enemiga, estrella,

no me podrá quitar del alma aquella

que tan al vivo, amor me ha dibujado.

Y teniendo este bien, asegurado

sin miedo y sobresalto de perdella,

podré ser, por el bien que gozo en vella,

de los más venturosos envidiado.

En el alma la miro, estando ausente,

porque jamás lo está su hermosura;

de mí, ni lo estará hasta que muera.

Y si fuera posible, eternamente,

gozar tan rica suerte de ventura,

eternamente el alma la quisiera.