- VII -

By Lupercio Leonardo de Argensola

Antes que Ceres conmutase el fruto

de las encinas sacras en espigas,

y a costa de sudores y fatigas

la tierra diese al labrador tributo;

que a las madres causase espanto y luto

la furia de las armas enemigas;

que la selva cargase al mar de vigas

para habitarse más que el suelo enjuto;

no los cuerpos entonces dividía,

si las almas amor dejaba unidas

(severa ley, costumbre o temor vano).

Esta edad imitemos, Cloris mía,

si a su manjar sabroso me convidas,

y está el hacer que vuelva en nuestra mano.