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By Lope de Vega

La madre de las ciencias, donde a tantos

verde laurel por únicos publica,

dos corderos al cielo sacrifica,

primicias ya de innumerables santos.

Bárbara mano entre dichosos cantos

hierro cruel a su marfil aplica,

y la ribera de sus plantas rica

himnos al cielo ofrece en vez de llantos.

Henares lastimado deque dentro

de sus términos Roma entrar procura,

saliéndole dos niños al encuentro.

Rompió la margen, y la sangre pura

bebió a la tierra, y retirando el centro

le dio en arenas de oro sepultura.