- 11 - Soneto
Con planta incierta y paso peregrino,
Lesbia, muerta la luz de tus centellas,
llegaste a la ciudad de tus querellas,
sin dejar ni aun señal de tu camino.
Ya el día, primavera y sol divino
de tus ojos, tu labio y trenzas bellas,
dieron al agua, al campo, a las estrellas
luz clara, flores bellas, oro fino.
Ya de la edad tocaste tristemente
la meta, y pinta tu victoria ingrata
con pálida color el tiempo airado.
Ya oscurece, da al viento, vuelve en plata
de los ojos, del labio, de la frente
el resplandor, las flores, el brocado.