- 1137 - Acto III, ISIDRO De La niñez del Padre Rojas
By Lope de Vega
Dios de mi alma, inmenso Señor mío,
luz de mis ojos, dulce enamorado,
divino labrador, en cuyo arado
os puso hasta morir mi desvarío.
Vos, que a la fuerza del ardiente estío
buscáis vuestras ovejas abrasado;
dichoso, buen pastor, aquel ganado,
que al pasto conducís y al claro río.
¿Qué labrador labró con más fatiga
estas tierras de Adán, de espigas llenas?
Así el amor vuestra piedad obliga.
No canséis esos hombros de azucenas;
dadme el arado a mí para que os siga;
que yo tendré por gloria vuestras penas.