- 13 - Soneto
Pues son vuestros pinceles, Mohedano,
ministro del más vivo entendimiento,
almas que le dan vida al pensamiento,
y lenguas con que habla vuestra mano;
copiad, divino, un ángel a lo humano,
de aquella que se alegra en mi tormento,
porque tenga a quien dar del mal que siento
las quejas, que se lleva el aire vano.
Cuando el original me diere enojos,
quejaréme al retrato; que esto medra
quien trata amor con quien crueldades usa;
mas temo que quedéis, viendo sus ojos,
como quien vio a Campestre o vio a Medusa,
enamorado o convertido en piedra.