- 1303 - Acto II, LUCRECIA

By Lope de Vega

Dejó su dulce y regalada esposa,

su querido Telémaco y su nido

aquel astuto que volvió perdido

de la venganza de la griega hermosa.

No quedó monstruo de la mar furiosa

adonde no viviese detenido;

ya le valió la lengua, ya el oído,

ya la dulce retórica famosa.

Volvió, en efecto, y en el sacro templo

colgó la ropa, Amor, que solo bastas

a que tan grande fe y lealtad confirmes,

dejándonos los dos tan alto ejemplo,

a las mujeres para ser muy castas

y a los maridos para ser muy firmes.