- 1383 - Acto III, TELLO EL VIEJO

By Lope de Vega

¡Gran cosa un rey: de sólo Dios depende!

El corazón del rey está en las manos

de Dios, y en vano y con juicios vanos

presume el hombre que él de Dios entiende.

El sol tal vez calienta y tal ofende;

mas siempre es vida y luz a los humanos,

que en los valles, los montes, selvas, llanos,

flores y frutos, la corona extiende.

Si el rey es sol, y en su virtud no hay falta,

pues Dios quiere que el hombre rey le nombre,

con atributo su grandeza exalta.

Sirva a su rey, después de Dios, el hombre;

que si no fuera rey cosa tan alta,

no le tomara Dios para su nombre.