- 14 - A la Virgen María, caminando a Egipto
Mira, desde una laja de la roca,
el águila ondear el fuego claro,
y el nido, con piadoso desamparo,
deja, sus hijos salva, el cielo toca.
También do el sol de ignora, en tierra poca
hunde el tesoro el mal seguro avaro
que teme de la cueva, aunque es su amparo,
no suenen sus secretos en su boca.
Así guardas el hijo y el tesoro,
Ave María Virgen, codiciosa,
con presa mano y peregrina planta.
Así del dulce nido, así del oro
te obliga ¡oh sabiamente recelosa!
piedad divina y avaricia santa.