- 143 - Que unos se mueren para que otros vivan

By Lope de Vega

Enterraron un mico los persianos

de la embajada de aquel rey primera;

dicen que era almizcleño como pera,

bufón de hocico y jugador de manos.

Allí supersticiosos cuanto humanos,

higos y almendras y una polla entera

le ministraba el que de todos era

alcoranista de sus ritos vanos.

Salía un español de unos olivos

(¡oh consonantes, qué facéis de tuertos!),

y hurtaba los piadosos donativos.

¡Oh terribles del mundo desconciertos,

que con necesidad los hombres vivos

coman las honras de los micos muertos!