- 17 -14 Libro II, DANTEO

By Lope de Vega

Esparcido el cabello por la espalda

que fue del sol desprecio y maravilla,

Silvia cogía por la verde orilla

del mar de Cádiz conchas en su falda.

El agua, entre el hinojo de esmeralda,

para que entrase, más el curso humilla;

tejió de mimbre una alta canastilla

y púsola en su frente por guirnalda.

Mas cuando ya desamparó la playa,

«Mal haya, dijo, el agua, que, tan poca,

con su sal me abrasó pies y vestidos.»

Yo estaba cerca y respondí: «Mal haya

la sal que tiene tu graciosa boca

que así tiene abrasados mis sentidos.»