- 3 - Acto II, JUANA De Querer la propia desdicha

By Lope de Vega

Cuando el sujeto que se quiere y ama

nuestra tibieza y vive sin cuidado,

es darle celos la razón de estado

de amor que más provoca, incita y llama.

Canta con celos en la verde rama

del olmo el ruiseñor, que vio en el prado

a quien sigue su prenda enamorado,

y más cuando ella finge que desama.

Contenta estoy con poca diligencia

en ver que despertaron mis desvelos

al dueño de mi amor, por competencia.

Muera a cuidados; mátenle recelos;

porque cuando hay tibieza por ausencia

el remedio mejor es darle celos.