- 36 - Al desdén de doña Casilda

By Lope de Vega

¿Qué basilisco de mis ojos fieros,

suaves y risueños en miraros,

pudo ofender los vuestros y obligaros

a no comunicarme el bien de veros?

¿Qué nube os eclipsó, claros luceros?

Dejaos mirar si pretendéis vengaros;

mas ¡ay! que os imagino tan avaros,

que aun no daréis el mal de conoceros.

No merecen gozar ojos humanos

de un ángel bello que se tiene a mengua,

pero advertir para excusar enojos

que cuando huyáis los ojos soberanos

no habléis, que si ellos mudos tienen lengua,

la lengua hará el oficio de los ojos.