- 38 - Acto III, DOÑA ELVIRA De La carbonera

By Lope de Vega

Tierra, que para ser de mí cavada,

por ser tan seca, dura y no rompida,

con razón de mi llanto humedecida,

mejor que de tu cielo estás regada;

si aquella prenda de mi alma amada

estuviera presente endurecida,

presumo que quedara enternecida

a menos golpes de mi tosca azada.

Si en las piedras las lágrimas se imprimen,

piedras adoro; pero están ausentes,

¿qué importan que mis ojos se lastimen?

Ásperos montes, a mi mal presentes,

¿cómo os podrán mover cuando se animen,

si el mar es poco y son mis ojos fuentes?