- 47 -

By Lope de Vega

En esta tabla de tu cruz divina

saldré de la tormenta del mar fiero

con el aliento del vivir postrero,

a donde el Norte de su luz se inclina.

La nave de mi vida peregrina,

que en las Sirenas no temió primero,

en los bancos del mundo lisonjero

sin gobierno zozobra y desatina.

Tú sola en tal peligro, tú me alientas,

tabla dichosa, que mi vida entabla

por tantas olas de mi error violentas.

Cóbreme en ti, y a ti llegue sin habla,

que no puedo anegarse en sus tormentas

quien se abrazare a tu divina tabla.