- 83 - Acto III, TEODORA

By Lope de Vega

¡Peñascos Altos, de la mar batidos,

de nubes coronadas las cabezas,

donde se rompen en diversas piezas;

cristales espumosos resistidos,

constantes a sus rígidos bramidos,

como mi corazón a sus tristezas,

por o que parecí a vuestras firmezas,

prestad a mi dolor tiernos oídos!

¿Cuál peña, si le cansa el resistirse,

quiere trocar conmigo el ser que tiene

y de su fundamento desasirse?

Mas ninguna querrá, ni le conviene,

que no podrá sufrirle sin rendirse,

el mar de llanto que a mis ojos viene.