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By Lope de Vega

No es mucho que Israel las aguas corte

del Rubio mar, si va Moisés delante

haciéndole dos muros de diamante,

que a Egipto emboten de la espalda el corte.

Ni que el peligro al pescador reporte,

para serlo del barco militante,

que Dios le llama, porque no le espante,

y está en la orilla el sol que alumbra el Norte.

Pero que tienda de Domingo el manto

Raimundo, y pase encima el mar profundo,

es fe que ha dado al mismo cielo espanto.

Pasad, Profeta, ese Jordán segundo,

verán los reyes, que se ciegan tanto,

que estima el mar a quien destierra el mundo.