- 94 - Acto I, DOÑA ANA

By Lope de Vega

¡Oh verdugo del alma, la esperanza!

Quien sin desesperar un bien espera

no es hombre, es piedra; que una piedra en cera

convierte la sospecha en la tardanza.

Conozco, en fin, que quien espera alcanza;

mas no hay bien, que si espero le quisiera,

por no esperar, que la esperanza altera

la paz del alma y la mayor bonanza.

Consume la esperanza poco a poco

la mejor sangre, y de una en otra duda

los enigmas difíciles retrata.

¿No te bastaba, amor, ser ciego y loco,

sino engendrar a la esperanza muda,

que no dice quien es hasta que mata?