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By Lope de Vega

Bajaba del nubífero Carmelo

la sabia esposa del Nabal tirano

al recurso del Rey, que airado en vano

la ofrenda acepta y el piadoso celo.

Del mismo baja, y aun del cielo al suelo,

pues baja de Alba al sol, del monte al llano

Teresa ilustre, cuya lengua y mano

templó las iras del airado cielo.

Desenójase Dios por la piadosa

ofrenda de los frutos que le ofrece,

hijos de su oración maravillosa.

El mundo muere en ella, el monte crece,

y como reina en Dios de Cristo esposa,

en el carro abrasado resplandece.