A Albino

By Manuel María de Arjona

Hallar piedad con llantos lastimeros

entre los hombres Arión intenta,

y le es más fácil que un delfín la sienta,

que no los despiadados marineros.

Pues rendido a sus trinos lisonjeros

Benigno el pez al joven se presenta,

y en su espalda la noble carga ostenta

que arrojaron sus necios compañeros.

¡Ay, Albino! Conócelo algún día,

ni más el plectro con gemidos vanos

intente ya domar la turba impía.

No se vencen así pechos humanos:

busquemos en los tigres compañía,

y verás que no son menos tiranos.