A Alonso Pérez de Montalbán, en la muerte del doctor Juan Pérez de Montalbán, su...

By Antonia Jacinta Barreda

No cubra el rostro, venerable anciano,

el diluvio de lágrimas que viertes,

que serán con tu lástima dos muertes

que enternezcan el pecho más tirano

Ya no te obliga sentimiento humano

si a tanto extremo prodigioso adviertes,

porque llorando el mundo de mil suertes

tu llanto suple el cielo soberano

Mas ¡ay! que no es consuelo suficiente

al dolor que te oprime, tan prolijo,

aunque a la piedad mía más le cuadre

Porque, aunque llore el mundo amargamente,

no hay quien a un padre llore como un hijo

ni quien a un hijo llore como un padre.