A Amarili, que tenía unos pedazos de búcaro en la boca y estaba muy al cabo de c...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Amarili, en tu boca soberana

su tez el barro de carmín colora;

ya de coral mentido se mejora,

ya aprende de tus labios a ser grana.

Apenas el clavel, que a la mañana

guarda en rubí las lágrimas que llora,

se atreverá con él, cuando atesora

la sangre en sí de Venus y Diana.

Para engarzar tu púrpura rompida,

el sol quisiera repartir en lazos

tierra, por portuguesa, enternecida.

Tú de sus labios mereciste abrazos:

presume ya de aurora, el barro olvida;

pues se muere, mi bien, por tus pedazos.