A Aminta, que para enseñar el color de su cabello llegó una vela y se quemó un r...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Enriquecerse quiso, no vengarse,

la llama que encendió vuestro cabello;

que de no codiciarle, y poder vello,

ni el tesoro del sol podrá librarse.

Codicia fue, que puede mal culparse,

robarle quien no pudo merecello;

milagro fue pasar por vuestro cuello

y en tanta nieve no temer helarse.

O quiso introducir en sol su llama,

y aprender a ser día, a ser aurora,

en las ondosas minas que derrama,

o la hazaña de Eróstrato traidora

repite, y busca por delitos fama,

quemando al sol el templo que él adora.