A Andrés Muruais, muerto

By Manuel Curros Enríquez

Cesado había el cántico sonoro

que fue a la Patria nuncio de rescate,

y a la voz del profeta, a la del vate,

siguió en las tribus silencioso lloro

Resto inmortal del apolíneo coro,

sobre las frentes que el dolor abate,

himno terrible entona de combate

la férrea lira de las cuerdas de oro.

No enmudeció; calló ¡Gloria al que brega

con ánimo valiente y diestra brava,

y antes muere en la lucha que se entrega!

¡Oh, tierra de mis padres, tierra esclava,

tu redención es huésped que no llega,

sol esperado en noche que no acaba!