A Ariadna

By José Asunción Silva

Mientras que acaso piensa tu tristeza

en la patria distante y sientes frío

al mirar donde estás, y el desvarío

de la fiebre conmueve tu cabeza,

yo soñando en tu amor y en tu belleza,

amor jamás por mi desgracia mío

de la profundidad de mi alma, envío

a la pena un saludo de terneza

Si cuando va mi pensamiento errante

a buscarte en parejas de otro mundo

con la nostalgia se encontrara a solas

sobre las aguas de la mar gigante

entre el cielo purísimo y profundo

y el vaivén infinito de las olas.