A Bogotá – I

By Julio Flores Roa

¡Oh, mi ciudad querida!, hoy tan lejana

y tan inaccesible a mi deseo,

que al evocarte en mi memoria creo

que fuiste un sueño de mi edad temprana

Te evoco así, como a quimera vana,

y al evocarte, sin cesar te veo

resplandecer bajo el ardor febeo

sobre la gran quietud de la sabana

Y al pensar que en ti van, hora tras hora,

sucumbiendo los seres que amé tanto

y que la tierra sin cesar devora,

surges bajo la nube de mi llanto,

no como ayer: alegre y tentadora,

sino como un inmenso camposanto.