A Calderón

By Ricardo Gil

Siendo español no ha sido perezoso,

ni siendo militar fue pendenciero;

cortesano y no ha sido lisonjero;

teólogo y al ergo dio reposo;

Honores recibió; no fue ambicioso:

fue poeta y modesto ¿Pues qué pero,

qué falta impide que el romano clero

canonice a varón tan virtuosos?

¿A qué tanto esperar? Yo le consagro

mis oraciones ya con toda el alma

en los combates de la carne recios

Mas ya sé lo que esperan, un milagro:

ver si después de muerto puede en calma

resistir la alabanza de los necios.