A Carlos Darwin

By Emilio Antonio Escobar

Gigante de la ciencia redentora,

atleta del humano pensamiento,

¡oh Darwin, tú, que con robusto aliento

del hombre escribes la primera hora!

Ya el Adán mitológico no llora

del Paraíso el triste alejamiento;

y fuerte el hombre y de verdad sediento

mira el Edén en el futuro ahora

Nuevo Moisés, tu génesis bendito

es de una ley revelación sagrada,

que en sus obras sin fin Natura ha escrito

Ruede en el polvo el religioso mito;

¡el Progreso es el fin de la jornada

del átomo impalpable al infinito!