A Celia el día de su partida

By Gonzalo Peoli

Brilla fúlgido el sol: la brisa errante

bebe extasiada el néctar de las flores,

y bañada la atmósfera en colores

semeja un mar de luz terso y brillante

El arroyo gentil, puro y sonante,

refleja en su cristal tantos primores,

y el canto de los libres ruiseñores

mágico se oye resonar distante

Todo es placer y amor, todo armonía,

mientras mi corazón deshecho en llanto

entona melancólica elegía;

pues nada calma su inmortal quebranto

al recordar ¡oh dulce prenda mía!

que tras tu ausencia volará mi encanto.