A Cicerón

By Manuel María de Arjona

Pende en el foro, triunfo de un malvado,

la cabeza de aquel que la ruina

evitó a Roma, muerto catilina,

y padre de la patria fue aclamado.

La ve el pueblo en los Rostros conturbado,

y un mudo horror los ánimos domina;

en los Rostros, do aquella voz divina

fue de la libertad muro sagrado.

¡O Cicerón! si tantos beneficios

paga tu ingrata patria de esta suerte,

¿cómo espera magnánimos patricios?

Mas ¿qué importa el morir? Témante ¡o muerte!

los viles siervos del poder y vicios,

pero el sabio ¿qué tiene que temerte?