A Colón

By Clemente Althaus

Sigue, sigue, atrevido navegante,

por los mares remotos de occidente:

ni la onda insana, ni la ciega gente

rinda tu fe, ni tu valor espante:

que, si aún no existe la región gigante

que tu adivino corazón presiente,

por ti solo el favor omnipotente

hará que de las ondas se levante

Y se presenta al fin; mírala: es ella,

madre del porvenir, Edén segundo,

reina del mar y de la tierra estrella;

la que aislaba el océano profundo,

para que virgen se guardara y bella,

y joven fuera en la vejez del mundo.