A Colón
Venció tu fe, la líquida llanura
paso te abrió, Colón, mansa a tu acento,
y en lucha la ignorancia y el talento,
ceñiste palma inmarcesible y pura
Tu edad, esclava de calumnia impura,
negó a tu nombre digno monumento,
cuando alzaba tu claro pensamiento
hasta el nivel de Dios a la criatura
¡Crear un mundo! Europa rechazaba
problema tal de solución sombría,
y loco tu cerebro prejuzgaba;
y es que Europa, infeliz, no comprendía,
que otro mundo tu genio reclamaba,
porque en el viejo mundo no cabía.