A CRISTO REY
Bello Jesús de mis santos amores,
modelo de paciencia y de dulzura,
evoco hoy tu simpática figura
en medio de poéticos fulgores.
En parábolas llenas de hermosura
expresaste conceptos superiores
que infunden al espíritu vigores
en horas de infortunio y desventura.
Cuando me siento asaz desesperado
en esta dolorosa y triste vía
que el destino fatal me ha señalado,
bástame, para hallar nueva energía,
recordar que la cruz que Tú has cargado
era mucho más grande que la mía.