A don Adelardo López de Ayala

By Antonio García Gutiérrez

¿De qué celeste Numen alcanzaste,

¡gloria del suelo en que rodó tu cuna!,

el alto ingenio que al saber se aduna

como la perla al generoso engaste?

Poeta y orador, raro contraste

de varias dotes, con igual fortuna

en el templo del arte, en la tribuna,

espléndidos laureles conquistaste

¡Pero nos deja ya! Dios me es testigo

de que aceptara inútil el anciano,

partir ya solo a caminar contigo

Pero ya que mi ruego ha sido en vano,

te despiden el vate y el amigo,

y ambos te dicen: «¡Hasta luego, hermano!»