A don Fernando Enríquez de Ribera, tercer duque de Alcalá
Osé dar vida al nuevo vuelo
del que cayendo al piélago dio fama,
Príncipe excelso, viendo que me llama
el honor de volar por vuestro cielo
Temo a mis alas, mi subir recelo
¡oh gran Febo! a la luz de vuestra llama;
que tal vez en mi espíritu derrama
esta imaginación un mortal hielo
Mas promete al temor la confianza
no del joven la muerte, antes la vida
que se debe a una empresa gloriosa;
y esta por acercarse a vos se alcanza;
que no es tan temeraria mi subida,
puesto que es vuestra luz más poderosa.