A don Jorge
Cuando sólo tenías un empleo,
a cumplir tus encargos no bastabas,
y esto que con más fuerzas trabajabas,
no tomando un minuto de recreo.
Avariento, don Jorge, tu deseo,
has abrazado seis, y aún no acabas
de pedir; aunque el tiempo que empleabas
en trabajar, lo huelgas según veo
Si allá en tu juventud, siendo robusto,
y apto para fatigas, no cumpliste
el desempeño de un empleo sólo:
¿Ahora en tu vejez débil y adusto
intentas disuadirme que pudiste
cumplir con siete aunque lo diga Apolo?