A doña Blanca Enríquez, marquesa de Villamanrique
Blanca sobre las blancas que por suerte
demás que felicísima ventura,
la Nueva España vino a tanta altura
que goza de tu ser sin merecerte
Si mi Musa pudiera engrandecerte
según tu merecer y virtud pura,
cantara en tu loor con tal dulzura
que se imprimiera el canto en mármol fuerte.
Mas pues no llega a tu valor mi canto,
y en él mi musa está suspensa y muda,
ni puede haber tal vez que suba tanto;
recibe, alta señora, de mi ruda
zampoña el rudo son, que llega cuanto
puede una humilde voluntad desnuda