A Enarda

By Gaspar Melchor de Jovellanos

Quiero que mi pasión, ¡oh Enarda!, sea,

menos de ti, de todos ignorada;

que ande en silencio y sombras embozada,

y ningún necio mofador la vea.

Sea yo dichoso, y más que nadie crea

que es con tu amor mi fe recompensada;

que no por ser de muchos envidiada,

crece la dicha a más sublime idea

Amor es un afecto misterioso,

que nace entre secretas confianzas,

mas muere al soplo de mordaz censura;

y sólo aquel que logra, ni envidioso

ni envidiado, cumplir sus esperanzas,

colma su gozo y fija su ventura