A Epicaris

By Marcelino Menéndez Pelayo

Soñé, mi amada, en la ideal belleza

fuente de toda luz y toda vida,

que de Dios en la mente concebida

es arquetipo de inmortal grandeza

Y yo la contemplaba en su pureza,

de veste candidísima ceñida,

en la tierra su planta sostenida,

oculta entre las nubes su cabeza

espíritu celeste, alma del mundo,

que presta al orbe su fecundo aliento,

soplo que anima la materia impura;

y al despertar de sueño tan profundo,

vi encarnarse y tomar forma y acento

la belleza ideal en tu hermosura