A Francisco de Roales
Ante tu canto, en plectro dilatado,
la eterna Fama, o del Tormes undoso
Canoro Cline, fin que el tiempo, odioso
Leteo, ofulque a tanta gloria el grado
No de la envidia, el Midas obstinado
niegue a tu labio acento el Lauro honroso
pues gustar mejor pudo decoroso,
el Numen dulce, el Helicón sagrado
Y la Penea Ninfa, que de Apolo,
el docto empleo le negó a sus brazos,
(trocó a las ansias de un amor prudente).
Hoy nuevo Apolo, a ti te ofrezco solo,
con amoroso afecto, ardientes lazos,
que ciñan de tu ser, la adulta frente.