- - A Francisco Pedro de Padilla por su libro Jardín espiritual

By Lope de Vega

Francisco, cuyo santo humilde celo

la silla mereció, que fue perdida

del Ángel por soberbia, y concedida

a la humildad, que penetraba el cielo.

De penitencia espejo, que en el suelo

la propia carne tuvo tan rendida,

que admirando el demonio, fue vencida

entre la nieve, y el rigor del hielo.

¿Cuál merecer al vuestro llegar pudo?

pues Dios no solamente os había dado

que negándoos a vos con la cruz fuerte.

Humilde le sigáis, pobre y desnudo,

más de sus santas llagas adornado

porque le parezcáis en vida y muerte.