A fuerza de remo

By Francisco Javier Ugarte y Pages

Cada día que vivo es un indulto

que me otorga, Señor, vuestra clemencia,

pues, decrépita y muda mi existencia,

sólo soy un cadáver insepulto

Brillar quisiera, renovado el culto

que al arte he tributado y a la ciencia

Y al contemplar mi estéril indigencia,

ni al lauro aspiro, ni al fracaso oculto

¿Por qué alejáis del viejo navegante,

cuando es mayor su triste desamparo,

la arribada a la tierra prometida?.

Quizá queréis, Señor, verle triunfante

a fuerza de remar con rumbo al faro

que anuncia el puerto de la eterna vida