A ILOILO

By Manuel Bernabé

Ha sonado en los aires la trompa lisonjera,

que ha llenado a mi musa de fulgente decoro;

pero el mejor elogio de mi poesía fuera

darme el nombre de hijo de esta ciudad que adoro.

Ha siete años, dejando mi recóndito asilo,

lancé a estas aguas santas mi nave de ilusión,

y desde entonces guardo la imagen de Iloilo,

como una hostia celeste dentro del corazón.

Madre, ¿qué vale el tiempo, qué importa la distancia?

Como en un frasco viejo una sutil fragancia,

tu recuerdo ha alentado de mi vida al través,

y esta noche de luna, que asisto a un desafío,

vencido o vencedor, quiero que el verso mío

sea onda de incienso con que aromar tus pies.