A José María Heredia en su centenario

By José María Heredia

Desde la Francia, madre bendecida

de la sublime libertad, que bella

sobre los mundos de Colón destella

en onda ardiente de pujante vida;

a ti, soldado de coraza unida

por la virtud, que el combatir no mella;

a ti, creador de la radiante Estrella

de la Isla riente por el mar mecida;

a ti, de Cuba campeón glorioso,

que no pudiste ver tu venturoso

sueño de amor y de esperanza cierto,

con entusiasmo en mi cantar saludo,

de pie, tocando tu vibrante escudo,

que es inmortal porque tu voz no ha muerto.

Desde la Francia, madre generosa

de la Belleza y de su luz divina,

cuya diadema de robusta encina

tiene la gracia de viviente rosa;

a ti, pintor de la natura hermosa

de la esplendente América latina;

a ti, gran rey de la Oda, peregrina

por tu gallarda fuerza melodiosa;

a ti, cantor del Niágara rugiente,

que diste en versos su tronar al mundo

y el cambiante color iridiscente

de su masa, revuelta en lo profundo

del hondo abismo que al mortal espanta,

grande Heredia, otro Heredia aquí te canta

Y abandonando el habla de la Francia

en que dije el valor de mis mayores,

al evocar a los Conquistadores

en su viril magnífica arrogancia;

hoy recuerdo la lengua de mi infancia,

y sueño con sus ritmos y colores,

para hacerte corona con sus flores

y envolver tu sepulcro en su fragancia

¡Oh, Sombra inmensa que la Luna admira!

yo que cogí de tu heredad la Lira

y que llevo tu sangre con tu nombre,

perdón si balbuceo tu lenguaje,

al rendir, en mi siglo, este homenaje

al Gran Poeta con que honraste al Hombre!