A la aurora
¡Salud, hija del sol! ¡cándida Aurora!
Cuya flotante túnica de rosas
empapada en esencias amorosas,
perfuma el seno de la verde Flora:
Fresca guirnalda de jazmín decora
tus nacaradas sienes primorosas;
y tus nítidas pomas voluptuosas
encendido carmín tiñe y colora
Apacible cual tú: cual tú divina,
cuando al dudoso albor del claro día
la ebúrnea concha riges purpurina;
tan bella, entre mis brazos sonreía,
no bien despierta tímida Corina,
en el tiempo feliz que Dios quería.