A la ballena y a Jonás, muy mal pintados, que se compraron caros y se vendieron ...
Si la ballena vomitó a Jonás,
a los dos juntos vomitó Cajés:
borrasca es de colores la que ves;
el dinero se pierde aquí no más.
Si a Nínive por orden de Dios vas,
¿por qué viniste a dar en mí al través?
Tan mal pescado el que te almuerza es,
que de comido de el vomitarás.
A Jonás la ballena le tragó;
y pues los cuatrocientos, por él di,
Jonás y la ballena trague yo.
Y por sesenta y siete que perdí,
a los tres nos tragó quien la pagó,
y otra ballena se dolió de mí.