A la hermosura que se echa a mal, prendada de un capón

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Amaras un ausente, que es firmeza;

o un muerto, que es piedad, cuando faltara

un presente y un vivo que te amara

con jugo y con sazón y con fineza.

¡Miren donde fue a dar con su belleza

la que al sol con melindre se compara,

sino en todo un capón, a quien la cara

tuerce, por no lo ver, Naturaleza!

La tuya es comenzón de sarna seca,

que, rascada, se irrita y se atribula:

capones nunca hicieron polla clueca.

Tu golosina mal se disimula,

pues, aunque torpe, en la lujuria peca:

mucho capón pecado es de la gula.