A la inmortalidad de Lope de Vega
Vive el hombre mortal la débil llama
que arde en caduco, en frágil alimento;
más al fácil de un soplo, al leve aliento
ya en la pavesa su esplendor infama
Vive en mármol después de inmortal rama
coronado la frente, más no exento
de ruina aun dura contra el curso lento
de la edad, ni su bulto, ni su fama
Sólo de aquel que en la memoria vive,
la siempre al tiempo trascendida gloria
de eternidad en lágrima se escribe
No pues LOPE murió, si aquella historia
que el mismo fue, la vida le apercibe,
exenta del olvido su memoria