A la luna

By Juan Cristóbal Nápoles Fajardo

Melancólica y triste te suspendes

hacia el cenit del tachonado cielo,

y por todos los ámbitos del suelo

tu blanca luz y tu furor extiendes.

El mar azuleo con tu brillo hiendes;

en él refleja tu amarillo velo;

y luego ¡oh, Luna! con sereno anhelo,

del sol las huellas al seguir desciendes.

Si mudo te contemplo, de repente

se disipan del todo mis enojos,

y con mi plectro débil yo te canto;

porque, cuando tú brillas mansamente

puedo yo contemplar los dulces ojos

de la bella mujer que adoro tanto