A la memoria de la inspirada poetisa Concepción de Estevanera
Sé que fuiste infeliz como ninguna:
te hirió el dolor, mirarte conmovida
de todas tus venturas la caída,
y las viste morir una por una
También me ha herido sin piedad alguna,
y bebí de una vez la copa henchida
de todos los dolores de la vida
y ¿lo creerás? envidio tu fortuna
No te oprime terrena pesadumbre,
tu paso por el mundo fue ligero;
gozas del cielo la divina lumbre
¡Y yo, más infeliz, que nada espero,
estoy de mi calvario en la alta cumbre
y, clavado en mi cruz, gimo y no muero!